De la “Carta poder” al robo de WhatsApp: subprefecto de la PDI de Pitrufquén alerta sobre estafas
El pasado viernes 10 de abril, en entrevista con Radio Universal, el subprefecto de la Policía de Investigaciones (PDI), José Lamilla, se refirió a las principales modalidades de estafa que actualmente investiga la institución en la zona, advirtiendo sobre nuevas formas de este delito que han sido importadas desde el extranjero y adaptadas en el país, junto con otras prácticas habituales que siguen afectando a la comunidad.
Una de las novedosas formas usadas es la denominada “estafa por carta poder”, asociada a la compra y venta de vehículos. En este caso, los delincuentes replican publicaciones reales de automóviles en redes sociales y contactan al vendedor haciéndose pasar por compradores interesados, donde posteriormente, realizan un pago mediante cheque o vale vista que figura como saldo disponible, pero retenido en la cuenta bancaria.
Aprovechando esta aparente transferencia, los estafadores solicitan al vendedor una carta poder que les permite realizar la transferencia del vehículo a su nombre o a terceros. “El problema es que ese dinero nunca se concreta, porque luego se da orden de no pago. Mientras tanto, el vehículo ya fue vendido a otra persona, generando dos víctimas en el proceso”, explicó Lamilla.
Otra modalidad detectada corresponde a fraudes a través de plataformas como Marketplace, donde se ofrecen productos inexistentes. En estos casos, la víctima realiza el pago anticipado y luego pierde todo contacto con el supuesto vendedor. Desde la Brigada de investigación criminal Pitrufquén recomiendan verificar siempre la existencia del producto, idealmente mediante un tercero que pueda revisarlo presencialmente antes de concretar cualquier transacción.
El subprefecto también alertó sobre estafas basadas en la ingeniería social, una técnica que consiste en manipular a las personas para que entreguen información confidencial. Entre estas se encuentran llamadas telefónicas en las que los delincuentes se hacen pasar por familiares en apuros, como el clásico “cuento del tío” o por funcionarios de instituciones bancarias que solicitan claves y códigos de seguridad bajo pretextos falsos.
Asimismo, se han identificado casos de suplantación de identidad en redes sociales, donde los estafadores adoptan perfiles falsos para generar vínculos de confianza con las víctimas y luego solicitar dinero con excusas como equipajes retenidos o emergencias personales.
Otra técnica en alza es el robo de cuentas de WhatsApp, que se concreta mediante el envío de códigos de verificación que las propias víctimas entregan sin saberlo. Una vez que los delincuentes acceden a la cuenta, la utilizan para pedir dinero a contactos cercanos, haciéndose pasar por el titular.
Lamilla enfatizó que muchas de estas estafas no son originarias de Chile, sino que provienen de otros países de Latinoamérica y han sido adaptadas por delincuentes locales. “Son delitos que se van perfeccionando constantemente, por lo que el principal llamado es a mantenerse informado y actuar con cautela”, señaló.
Entre las principales recomendaciones, la BICRIM insiste en no realizar transferencias sin verificar previamente la veracidad de la transacción, no compartir claves ni códigos de seguridad, evitar presionar links fraudulentos enviados por el o la delincuente y desconfiar de situaciones urgentes que impliquen el envío de dinero.
Finalmente, el subprefecto subrayó la importancia de la prevención y la denuncia oportuna, destacando que la rápida reacción de las víctimas ha permitido avanzar en diversas investigaciones